Mi hermana e hija,
cuánto desearía que el mundo estuviera en paz, que los pueblos pudieran vivir en amor y respeto mutuo — pero la paz mundial depende de la santidad de la Iglesia y de sus hijos. Se te han revelado muchas cosas acerca del mundo, las almas y la Iglesia… Todo se cumplirá, pues “el cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán”.
Muchos se preguntan si vendrán los castigos, y solo puedo responder: sí, también vendrán, si el mundo continúa viviendo en la inmoralidad y el pecado. Mi Madre había predicho el castigo en tiempos pasados, pero hoy la hora está mucho más cerca. Este mundo incrédulo e infiel no cree fácilmente en muchas cosas, porque es más fácil y conveniente envolverse en el escepticismo que en la verdad.
Una vez más te digo que nadie es profeta en su propia tierra. El mundo necesita una señal para creer, y la tendrá. La humanidad tiene pensamientos de guerra, mientras que Yo tengo pensamientos de paz. No estamos destinados a entendernos unos a otros. Te bendigo en el nombre de la Santísima Trinidad.
Reflexión sobre el mensaje:
Desafortunadamente, la humanidad y Jesús viajan por vías opuestas. Para despertar a la humanidad del letargo en el que vive, envuelta en la suciedad, las guerras y las falsedades, Jesús nos recuerda que cumplirá todo lo que había predicho — incluso a través de las palabras de su Madre: el castigo, la señal.
Recordemos que la guerra en el mundo también depende de nosotros, a nuestra pequeña manera: cuando somos groseros, cuando gritamos, cuando tratamos mal a la familia y a los amigos, cuando no hablamos con amabilidad a nuestros hijos, cuando la ira controla nuestros pensamientos. Empecemos a llevar la paz de Jesús a la Iglesia y al mundo, y tal vez veamos el cambio que Él desea.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org