Mensajes de diversas orígenes

sábado, 18 de julio de 2026

Miren en su interior y vean si han cambiado dentro de sus familias, en el trabajo y con sus hermanos y hermanas

Mensaje de la Reina del Rosario a Gisella en Trevignano Romano, Italia, el 11 de julio de 2026

Mis hijos, gracias por estar aquí en oración, y gracias por acoger Mi invitación en sus corazones. Mis hijos, mis pequeños, durante mucho tiempo les he estado diciendo cómo orar, explicando que las palabras deben brotar del corazón así como de la boca.

Hoy les digo que la oración es importante, que a través de la fe y la oración encontrarán la paz interior. Pero una cosa más: esto no es suficiente —no, Mis hijos, no es suficiente— porque todo debe conducir a un cambio en sus vidas. Miren en su interior y vean si han cambiado dentro de sus familias, en el trabajo y con sus hermanos y hermanas. No teman nada, pues Yo estoy aquí para ayudarlos y protegerlos.

Ahora los dejo con la paz en sus corazones y con Mi Bendición Maternal, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Reflexión sobre el Mensaje:

Hay un hilo conductor que vincula de manera única los últimos mensajes de nuestra más amorosa Madre Celestial, y ese es el llamado a la conversión.

Hoy Nuestra Señora nos insta a realizar una introspección; es decir, a mirar en nuestro interior y ver si algo ha cambiado para mejor en nuestras vidas. El modelo que debemos usar como referencia para este examen es Jesús: ¿Somos como Él? ¿Amamos como Él ama? ¿Perdonamos como Él ha perdonado? La conversión no es meramente una cuestión interna; también implica una reconciliación visible con los demás. Es por eso que Nuestra Señora nos habla de nuestras relaciones con nuestra familia, nuestro lugar de trabajo y nuestros hermanos y hermanas.

Unas pocas preguntas sencillas pueden ayudarnos en esta tarea:

– ¿Pongo a Dios en primer lugar en mi vida, o acudo a Él solo cuando tengo necesidad?

– ¿He amado a los demás como me amo a mí mismo? ¿Albergo rencores, resentimiento o deseo de venganza hacia alguien?

– ¿He juzgado, criticado o difundido chismes? ¿He dicho falsedades o mentiras que hayan perjudicado a otros?

– ¿He cumplido con mis deberes en el trabajo o en mis estudios con honestidad?

Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org

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