Mensajes de diversas orígenes

martes, 8 de septiembre de 2026

Hijos míos, recen fervientemente por aquellos que están confundidos y por los hipócritas que hablan de Dios pero no lo conocen; hablan de la Misericordia pero no hablan de Su Santa Justicia

Mensaje de la Reina del Rosario a Gisella en Trevignano Romano, Italia, el 3 de septiembre de 2026

Queridos y amados hijos,

gracias por reuniros aquí en oración y por arrodillaros ante Mí.

Amados hijos, os pido humildad, pero seguís siendo orgullosos.

Os pido perdón, pero guardáis rencor.

Os pido paz, pero el mundo está devastado por las guerras.

Hijos míos, recen fervientemente por aquellos que están confundidos y por los hipócritas que hablan de Dios pero no lo conocen; hablan de la Misericordia pero no hablan de Su Santa Justicia.

Hijos, continúen en el camino que han emprendido en la fe. No se dejéis tentar, sino seguid caminando por la senda mostrada por Jesús.

Hijos míos, hay muchas cruces, pero confíense en Dios, que todo lo puede. No miren al mundo, sino enfóquense en la eternidad.

Hijos, os amo, y Mi Corazón Inmaculado triunfará con vosotros y en vosotros.

Tengan esperanza, amen a Dios, ahora y siempre.

Os dejo Mi bendición materna, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La paz esté en vuestros corazones.

Reflexión sobre el Mensaje:

Nuestra Señora anhela salvarnos a todos nosotros, Sus hijos, y nos invita una vez más a cambiar ciertas actitudes. Hagamos una pausa por un momento y reflexionemos: ante una ofensa, ¿somos capaces de abstenernos de reaccionar y perdonar? Cuando hacemos algo bueno o importante, ¿somos capaces de evitar llenarnos de orgullo, de permanecer en la sombra sin reclamar el crédito por nuestros méritos? Cuando cometemos errores y pecamos, ¿recordamos que Dios no es solo Misericordia sino también Justicia, y que rendiremos cuentas de todas nuestras acciones ante Él?

Mantengamos nuestra mirada fija en el Cielo —que es nuestro destino— y no permitamos que nada nos distraiga, ni siquiera las pesadas cruces que cargamos, pues ellas son las llaves que nos abrirán las puertas del Paraíso.

Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org

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