Queridos hijos, María Inmaculada, Madre de todos los Pueblos, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Reina de los Ángeles, Auxilio de los Pequeños y Misericordiosa Madre de todos los hijos de la tierra, mirad, hijos, hoy Ella viene a vosotros para amaros y bendeciros.
Hijos míos, pueblos de la tierra, no estéis tristes, intentad comprender la belleza que reina en vuestro interior, la belleza que el Padre os da constantemente. Repito: “DEJA VOLAR TU ALMA EN EL VIENTO!”
Mirad, hijos, escuchad más a vuestra alma. Lo que vuestra alma os dice es lo que Dios os dice. Vuestra alma está impregnada de Dios, es fiel a Dios, a Su Palabra, es vuestro maestro más fiel!
Cuidadla, hacedla sentir bien. Vuestra alma es la cosa más importante que Dios os ha dado, pero no la forzéis a hacer lo que queráis con vuestras mentes. A menudo os mentís a vosotros mismos y vuestra alma sufre porque vuestra alma forma parte de vosotros. No quiere que os mintáis a vosotros mismos. Asimismo, cuando camináis por senderos oscuros, grita, grita fuerte, y en esos momentos se convierte en un general, como si no estuviera llena de Dios, porque su tarea es guiaros por el camino de la luz.
Vamos, hijos míos, vivid esta vida terrenal pensando en el mayor regalo que Dios os ha dado: el alma. Es todo para vosotros. Es como si cada día recibiera el manual del Padre y cada día intentara imprimirlo en vuestras mentes. A veces lucha por hacerlo porque estáis atraídos por todo lo que no pertenece a Dios, pero sois hijos de Dios, tenéis el sello del bautismo, ¡y nadie puede quitároslo!
Arrepentíos, respetad vuestra alma y habréis respetado a Dios; respetad vuestra alma y os habréis respetado a vosotros mismos!
¡Vamos, acogeos a ella, acariciadla y agradecedla, ponedle su más hermoso vestido y dejadla ondear al viento y seguidla, y siguiendo sus pasos, estaréis completamente inmersos en las Cosas de Dios el Padre Celestial!
ALABANZA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.
Hijos, la Madre María os ha visto a todos y amado a todos desde lo más profundo de Su Corazón.
Os bendigo.
REZAD, REZAD, REZAD!
LA MADONNA ESTABA VESTIDA DE BLANCO CON UN MANTO AZUL, LLEVABA UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS EN SU CABEZA Y BAJO SUS PIES HABÍA EL AMANECER.
Fuente: ➥ www.MadonnaDellaRoccia.com